Puente de Jalance

Aunque se desconoce la fecha de su construcción, sabemos que en 1597 sólo quedaban en pie los estribos, seguramente a consecuencia de la gran riada de 1590. Entre el siglo XVI y XVII sufrió diversas modificaciones. Su actual planta responde a la reconstrucción llevada a cabo en 1735, tras el histórico temporal de la Noche de Santa Sabina del 27 de octubre de 1728. A pesar del paso del tiempo todavía conserva la belleza de su obra de cantería y la estructura de su última restauración en el siglo XVIII. En la década de los años noventa del siglo XX desaparecieron la cruz, la imagen de la Virgen de la Soterraña tallada en piedra y algunas de sus bolas que la adornaban.

Sobre sus dos arcadas han pasado generaciones y generaciones de aldeanos del término que vivían en la margen derecha del río, para dirigirse a la ciudad, lo mismo que de ciudadanos que pasaban de la margen izquierda a cultivar sus tierras próximas o en dirección a las aldeas. Pero la importancia del Puente de Jalance no se basó solamente en intercomunicar a los habitantes de Requena y su término  ya que también era el lugar de transito de las mercancías que iban o venían del Reino de Valencia. Además partiendo de este puente se bifurcaban tres caminos importantes que llevaban a otras comarcas más alejadas con importante trasiego de arriería y comercio.

Con los trazados de las carreteras de Requena a Albacete y a Almansa a finales del siglo XIX y principios del XX se construyó un nuevo puente en El Pontón, quedando el de Jalance para uso comarcal, hasta que en la década de los 80 del siglo XX se levantó un nuevo puente de Jalance sobre el Magro, aguas abajo del antiguo, pero muy próximo a él. Este hecho dejó completamente sin uso a nuestro entrañable puente viejo de Jalance que goza de su merecido descanso.