Puerta del Ángel

Rodeado de un terreno llano, en otras épocas dedicado a huertas, se levanta el montículo de toba inclinado de Norte a Sur, sobre el que se edificó La Villa fortificada de Requena en época musulmana sobre restos de poblados más antiguos.

Para acceder a La Villa siempre hay que subir y a esos accesos se les da el nombre de cuestas, en cuya culminación estaba protegida la fortificación por puertas de la muralla. De las siete cuestas y puertas que tuvo el recinto amurallado se cerró e inutilizó la llamada de Fargalla, al construir una segunda muralla que abarcaba el arrabal de San Nicolás. Las seis restantes se conocen con los nombres de la Cortina, de Alcalá, de las Carnicerías, del Castillo, del Cristo y del Ángel. De estas cuestas solamente quedan restos visibles de sus antiguas puertas en la del Cristo, con una ermita reducida, dedicada al Santo Cristo del Amparo y empotrada en un torreón defensivo.

En la cuesta del Ángel, por la que se accede actualmente con escalinata, como en la cuesta de las Carnicerías y la Cortina, encontramos la puerta vieja del primer recinto amurallado de la parte Sur.  Al construirse la casa número 7 de la calle del Ángel a finales del siglo XVI pegada en su vieja muralla, en su parte externa, se respetó esta entrada por medio de un pasadizo, con dos tramos de bovedillas en su forjado, comunicándose, de esta forma, el arrabal de San Nicolás con la llamada plaza de la Jorra, que queda intramuros de la primera fortificación.

En este pasadizo de la puerta del Ángel existen dos paneles de azulejos valencianos, relativamente modernos, colocados en los años 70 del siglo XX, en sustitución de los que existieron con anterioridad a la Guerra Civil. En ellos se representan las imágenes del Ángel de la Guarda y de Ntra. Sra. de los Desamparados.

Un edificio emblemático de la cuesta del Ángel es la casa en donde está instalado el Museo de Arte Contemporáneo" Florencio de la Fuente". En la fachada orientada al Oeste, edificada sobre el precipicio que forma la roca destacan sus dos espaciosas soladas y sus antiguas rejas. En las casas que quedan a la izquierda, conforme se sube, también se conserva otra graciosa solana, de menores proporciones.