Morteruelo

Preparación

 

Cocer el hígado en agua y sal, cuando esté duro, lo escurrimos, lo rallamos y reservamos el agua.

Freímos las "tajadillas" a fuego lento junto con unos dientes de ajo, cuando estén fritas, las extraemos y reservamos el aceite.

En una sartén honda con un poco de aceite de las tajadillas, rehogaremos el hígado rallado, sazonándolo con pimienta negra molida. Añadimos el agua que teníamos reservada (si nos faltase añadimos agua normal) y el pan duro que habremos rallado gruesamente. Cuando empiece a hervir, ¡remos añadiendo los piñones tostados y las especias citadas, teniendo especial cuidado con el clavo molido que es muy fuerte.

Conforme se vaya trabando, sin dejar de remover, iremos añadiendo el aceite de las tajadillas que admita y seguiremos trabajándolo hasta que el morteruelo se despegue de las paredes de la sartén, se vayan formando volcanes y el aceite que le hemos ido añadiendo suba a la superficie.

Antes de terminar rectificar de sal y pimienta y opcionalmente le añadiremos 2 dientes de ajo machacados y crudos.

 

 

Ingredientes

1 kg. de carnes de cerdo (costillas, hígado, tocino, magro,...)
2 dl. de aceite de oliva 400 gr. de hígado de cerdo 500 gr. de pan duro
100 gr. de piñones
Especias (canela, pimienta clavo, ajo, pimentón y sal)

 

 

Para rayar el hígado podemos hacerlo como antes, o con el mortero y la maza hasta formar una pasta o bien con el rayador. Pero actualmente hay aparatos que lo rayan rápidamente (picadoras, thermornix...).

Como los anteriores, son platos pesados y de sabores fuertes que pueden servir de entrantes para cualquier tipo de comida.